martes, 26 de noviembre de 2019

UNA POLÉMICA GUÍA PARA FAMILIA SOBRE TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO INFANTIL Y ADOLESCENTE (HOSPITAL NIÑO JESÚS) QUE ESTÁ DANDO MUCHO QUE HABLAR

Estamos plenamente de acuerdo con la carta enviada por Evangelina Wagner (psicóloga y psicomotricista especialista en Atención Temprana del Desarrollo) al Hospital Niño Jesús, con motivo de la publicación de la Guía práctica para padres sobre Trastornos de Comportamiento de niños y adolescentes.
La noticia (pincha aquí) nos cuenta algunas de las recomendaciones que, realizadas en esta guía, nos llevan a un modelo de intervención frío y conductista de tipo Estivill. Este tiene poco en cuenta el descubrimiento de la influencia de las emociones en los procesos de tratamiento y recuperación de muchos de trastornos y dolencias, para las que la empatía y la escucha activa junto a una necesaria asertividad que ofrece seguridad y contención se han manifestado como imprescindibles.
Las críticas vertidas, entre las que se encuentra la de la propia Evangelina, han logrado la "matización" del texto.

Aquí dejamos la guía (pincha aquí) y la respuesta de Evangelina Wagner para que puedas conocer y valorar.

“Madrid, 25 de noviembre de 2019
Estimados colegas del Hospital Universitario Infantil Niño Jesús
Contacto con vosotros, en principio, para celebrar el trabajo que os habéis tomado al redactar la presente “Guía práctica para padres”. Sin dudarlo somos muchos quienes hoy nos preocupamos por acompañar desarrollos infantiles saludables y sabemos que la función de los adultos, como cuidadores y educadores, resulta fundamental.
Y Sí! de fundamental y fundamentos se trata!!
Me permito, entonces, preguntarles de qué niña/o, de qué adolescente habláis como profesionales de la salud que doy por supuesto sois.
Al adentrarme en la lectura leo con claridad la palabra trastorno y esto, claro está, implica un sufrimiento. Algo que se trastorna perdió el orden (o aún no lo encontró?) y cuando nos sucede a nosotros, qué humanos somos, este des orden nos duele y hasta nos enferma.
Leo también, y con beneplácito, en otras publicaciones de vuestro Hospital, la importancia que otorgáis al hecho de que una persona, infante, adolescente o adulto, esté acompañada en momentos críticos y, de ser esto posible, por un familiar que le brinde afecto y lo reasegure. Muestran con esto no sólo vuestra sensibilidad y empatía sino, también, el valor que le otorgan a la incidencia de la estabilidad emocional en los procesos de des regulación orgánica.
Llegada, en la lectura, a este punto impera en mi una profunda y desconcertante confusión.
¿Es posible que quiénes redactan Protocolos de Buenas Prácticas, sensibles, atentas, dedicadas, luego aconsejen a padres diciéndoles que NO escuchen? Que NO abracen. Que NO miren......
Inicié esta carta preguntándoles de qué niño/a hablaban, a qué persona estaban haciendo referencia. Más allá del momento evolutivo existe un eje común en vuestro planteo y éste alude a la angustia, al dolor, al sufrimiento. El niño que no puede dormir solo, la niña que hace una “rabieta” al igual que quien se enferma con menor o mayor gravedad no puede ni debe quedarse solo. No debe soportar ni someterse al abandono. Desde allí ni se aprende ni se cura ( siempre que entendamos que aprender y curar son acciones en las que el sujeto, niños-adolescente- adulto, es un participante activo y, como ser social, necesita de otro).
En momentos de confusión y trastorno es el sistema límbico: amígdala e hipotálamo, quien rige nuestros comportamientos imperando por sobre el neo cortex. Entonces, las explicaciones verbales tales como decir “ ahora a dormir”, “ ahora tú solo...” resultan inútiles, no sólo sirven para nada sino que dejan a la persona ante la NADA misma. Esto es abandono y MALTRATO.
Esta Guía práctica, con estos métodos no sólo acrecienta el sufrimiento, hecho ya de por sí grave, también deja huellas. Si de niñas y niños pequeños hablamos, estas huellas son marcas en el cuerpo (esto es en el inconsciente). Son marcas de dolor y profundo displacer que, luego y las más de las veces, pasarán facturas.
Desde una posición pragmática, y refiriéndome a horas de trabajo y costos, me pregunto también cuáles han sido los costos que está Guía ha supuesto? Cuánto trabajo? Cuánto esfuerzo? Desde esta posición digo: no se trata de “subir” o “bajar” una Guía. Qué tal si dialogamos?

Saluda muy atentamente
Evangelina Wagner
Licenciada en Psicología y en Psicomotricidad Educativa”

Gracias a aportaciones como estas realizadas a la “Guía práctica para padres sobre Trastornos de Comportamiento de niños y adolescentes”, el Comité editorial procederá, en breve, a matizar diferentes aspectos de la misma.
Muchas gracias por su interés. (señala su página web).

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